Titulo: Prisión y malos tratos a periodistas a inicios del siglo XX
Autor: Laura Bonilla
Medio: Revista Mexicana de Comunicaciones
Fecha: Enero 2007
Genero Periodístico: Nota Opinativa
Medio: Televisión

En la última década del Porfiriato, los atentados y la supresión a la libertad de los periodistas fueron frecuentes. Una mirada a la prensa de la época nos arroja datos muy importantes sobre este tema.

Los delitos por los que los arrestaron fueron diversos: difamación, injurias y calumnias a curas, acusaciones de ataques a particulares y funcionarios de gobierno, denuncias de funcionarios por calumnias, denuncias de extranjeros, delito de sedición, ataques al Ejército ?creemos que con este último se encubrían los delitos por críticas al gobierno? y ultrajes a funcionarios públicos, por mencionar los más importantes.

Citamos algunos ejemplos de estos casos: en Puebla el corresponsal del diario Tiburcio, Alfredo Quesnel, fue prisionero acusado de difamación por un señor Eduardo Robledo ; un periódico de la Ciudad de México denominado El Popular fue denunciado por publicar un párrafo en que se dio por ofendido un inspector de la primera demarcación ; en la misma Ciudad de México fue aprehendido varias ocasiones el director del periódico El Universal, Luis del Toro: la primera fue por haber publicado una carta de Xochimilco firmada por varios vecinos en la que se injuriaba y calumniaba al cura de ese pueblo.

El periodista Abraham Sánchez Arce, director del Onofrot, periódico de caricaturas, fue acusado por ofender a Vicente Villada, autoridad del Estado de México ; en Guanajuato fue a dar a prisión el responsable de la publicación de El Sable por atacar al gobernador del Estado y al jefe político Cecilio Estrada ; en Chihuahua hubo una denuncia de un particular hacia el periódico El Correo de Chihuahua ; en la Ciudad de México aprehendieron al dibujante y a los redactores del periódico Diógenes, semanario de caricaturas, debido a la denuncia de un funcionario calumniado en dicha publicación, lo interesante es que este periódico era de españoles y fueron españoles también quienes, según el periódico, pidieron para ellos la aplicación del artículo 33 de la Constitución.
La noticia aparece durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1902, y en enero de 1903 continuaron saliendo notas sobre el proceso que se les seguía, y no fue sino hasta el 15 de ese mes que salieron libres de todo cargo . Otro caso similar fue el de los hermanos Flores Magón, quienes fueron acusados, junto con el administrador y un empleado, de publicar injurias a la segunda reserva del Ejército, se les mandó a la prisión militar de Santiago Tlatelolco , también se aprehendió al dueño del periódico, Daniel Cabrera. Este caso se llevó durante septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1902 y el mes de enero de 1903, hasta que se les dejó salir con una fianza de 500 pesos.

Un periodista de Yucatán llamado Hiraldez Acosta fue consignado a un juez de lo criminal por hacer duros cargos a la autoridades yucatecas ; y en Morelia un caso más fue el del redactor del periódico Fierabrás, quien fue acusado por el ex prefecto Diódoro Videgaray de publicar un juicio que lastimó su amor propio.

Los diferentes motivos por los que los periodistas fueron privados de su libertad por parte de las autoridades nos llevan hacia la legislación de la época. Elisa Speckman Guerra sostiene que durante la segunda mitad del siglo XIX en México se promulgaron varios códigos legales, todo como parte de un proyecto de modernización o por implementar las ideas de tipo liberal. Fue en el año de 1871 que se promulgó el Código Penal, y en él se tipificó el delito como una violación al Derecho, además de ser violación a la justicia moral y a la conservación de la sociedad. Bajo este principio las acciones de delito correspondientes al Fuero Común se agruparon en las categorías de atentados contra la propiedad, atentados contra las personas, atentados contra la reputación y atentados contra las familias, la moral pública o las buenas costumbres. En los tres primeros grupos se reúnen los delitos contra el individuo, ya sean cometidos en su persona, su honra o sus bienes.
Muchas de las causas por las que los periodistas fueron encarcelados fue por publicar temas que agredían a las personas, lo cual estaba tipificado en el código penal, por lo que particulares podían denunciar el caso y de inmediato se procedía al encarcelamiento del periodista, el cargo no era tan severamente grave, la prueba es que salían a los pocos días de haber entrado pagando una determinada fianza, como fue el caso de Filomeno Mata, quien salió en libertad en junio de 1901 al haber pagado $ 2 000.00 de multa o el del ya citado Luis del Toro, director de El Universal quien salió de la cárcel con una multa de $500.00. Estas acciones que dañaban al individuo eran entendidas como transgresiones al orden social, en la idea de que el contrato social no podía romperse ya que de lo contrario los intereses propios no se garantizaban: "En este contexto, todo delito era visto como un atentado contra la sociedad en su conjunto", es por ello que las ofensas a particulares por parte de periodistas se veían como un delito.
No sucedió lo mismo con los periodistas que publicaban cosas contra el gobierno, pues como hemos dicho líneas arriba, el caso de los periodistas de la Gaceta de Guadalajara y los de El Hijo del Ahuizote, pasaron más tiempo en prisión y fueron procesados por autoridades militares.
Al privarse de la libertad a los periodistas sus imprentas podían ser clausuradas o llevadas también a la comisaría, y a los periodistas se les incomunicaba en "bartolinas"*, muchos son los casos que la prensa informaba sobre este tipo de encarcelamientos, aunque desafortunadamente no siempre nos dice por qué meten a la cárcel a los periodistas.
Otro tipo de maltratos hacia los periodistas fueron aquellos en los que no necesariamente eran encarcelados sino agredidos por "particulares", ejemplo de ello es el del periodista Tomás Lork, quien fue apaleado por unos enmascarados y quedó con graves heridas. O el de Francisco de P. Morales, director de un periódico llamado La Defensa publicado en Monterrey, quien fue golpeado al salir a la calle. Un caso extraño fue el de un torero de Ciudad Juárez, Chihuahua, quien golpeó a dos redactores del periódico El Clarín del Norte por publicar cosas que le disgustaron.
Los asesinatos también fueron parte de estas agresiones, pues en Tampico mataron a Vicente Rivera Echegaray, redactor de una hoja llamada Bala Rasa. Y no faltaron las amenazas por publicar noticias incómodas a funcionarios, tal fue el caso del jefe político de Tlaxcala, quien velaba por los intereses del gobernador Próspero Cahuantzi, quien amenazó a los miembros del periódico El Silbato de meterlos a la cárcel, por publicar noticias adversas al gobernador, los ejemplares del periódico fueron recogidos.
El Derecho se involucraba en la vida interior de los individuos al calcular un "daño moral" individual, o social, que podía ser castigado. Por otra parte, observamos también que, paralelamente a la aplicación institucional de justicia, había poderes informales que se ejercían para acallar o mantener intereses individuales, políticos o económicos.
Este tema de encarcelamiento y agresión a periodistas merece una investigación más amplia.

Comentario:

En tiempos remotos los periodistas han sido castigados de muchas formas por publicar ciertas notas que dañan algún representante político o simplemente algún narcotraficante entre otros. Sin embargo creo que los periodistas no deben de intimidarse por hechos pasados e inclusos los mas recientas por que si no existieran aquellos reporteros que hablan como son las cosas, talvez la gente jamás se darían cuenta de lo que sucede, un periodista debe tener una ética profesional y no dejarse manipular por nadie.